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miércoles, 3 de abril de 2013

Las diez cosas que nos diría un niño con autismo, si pudiera

Este texto es uno de los primeros con los que nos topamos los que tenemos un niño con autismo (tgd, asperger o como quiera llamarse a cualquiera de las manifestaciones del amplísimo espectro autista).
Es muy popular entre los que conocemos de primera mano el autismo, pero hoy he querido traerlo aquí para que lo conozcan los que no tienen esa experiencia. Por si el día de mañana se ven delante de un niño con autismo, para que no lo traten como un bebé o un alienígena, para que entiendan mejor que no es más que un niño con ciertas peculiaridades.
Me consta de muchos padres en mi situación que han impreso y enviado este texto a familiares, amiguitos, colegas…

1. Soy primero y fundamentalmente un niño: Tengo autismo. No soy “autista”. Mi autismo es sólo un aspecto de mi naturaleza. No me define como persona. ¿O eres una persona con pensamientos, sentimientos y muchos talentos, o solamente gordo, miope (usas gafas) o torpe (malo para deportes)? Puede que eso sea lo primero que yo vea cuando te conozca, pero no representa necesariamente lo que eres tú.

Como adulto, puede que tengas algo de control sobre la manera en que te autodefines. Si lo deseas, puedes resaltar una característica especial. Pero como niño, yo, aún me estoy desarrollando. Ni tú ni yo sabemos de lo que seré capaz más adelante. Definirme por una sola característica corre el riesgo de que tengas expectativas demasiado bajas para mí. Y si siento que tú no crees que pueda lograr algo, mi respuesta natural será ni siquiera intentarlo.
2. Mis percepciones sensoriales están trastornadas.
La integración sensorial debe ser el aspecto más difícil de entender sobre el autismo, pero es quizás el más importante. Significa que las cosas comunes y corrientes que uno ve, oye, huele, saborea y toca cada día y que muchos ni notan, para mí pueden ser incluso dolorosas. Muchas veces siento que incluso el ambiente en el que tengo que vivir es hostil.
Puedo parecer retraído o agresivo pero en realidad sólo estoy tratando de defenderme.
Mira como un simple viaje al supermercado puede resultarme un infierno: mi oído puede ser extremadamente agudo. Docenas de personas están hablando al mismo tiempo. Los altavoces dan los especiales del día. La música de fondo gime por el sistema de sonido. Las cajas registradoras silban y tosen, y un molino de café hace gárgaras. La máquina que corta la carne chilla, los bebés lloran, las carretillas rechinan, las luces fluorescentes vibran. ¡Mi cerebro no puede procesar toda esta información y estoy sobrecargado! Mi sentido del olfato puede ser muy sensible. El pescado en la sección de carnes no está muy fresco, el tipo que está al lado de nosotros no se bañó hoy, en la charcutería están ofreciendo muestras de salchichas, el bebé que está más adelante en nuestra fila tiene el pañal sucio, están limpiando el piso en el pasillo 3 con amoniaco… no puedo organizar todo esto. Tengo una náusea horrorosa. Porque me oriento visualmente (más sobre este tema más adelante), éste puede ser el sentido que primero se sobreestimule. La luz fluorescente no solo es demasiado brillante, sino que hace ruido al vibrar. El local parece latir y me duelen los ojos. Esta luz pulsante rebota por todos lados y distorsiona lo que veo, el espacio parece cambiar constantemente. Me deslumbra la luz de las ventanas, hay demasiados objetos que enfocar (puede que compense con mi “visión de túnel”), los ventiladores dan vueltas en el techo, demasiados cuerpos están en constante movimiento. Todo esto afecta mis sentidos vestibular y propioceptivo, y ahora ya no sé ni dónde está mi cuerpo en el espacio.
3. Por favor, recuerda distinguir entre “no lo voy a hacer” (porque decido no hacerlo) y “no lo puedo hacer” (porque no soy capaz de hacerlo).
El lenguaje receptivo y perceptivo y el vocabulario son un gran desafío para mí. No es que no escucho las instrucciones; es que no te comprendo. Cuando me gritas desde el otro lado de la habitación, esto es lo que oigo: “*&^%$#, Juan. #$%^&%$*…”. Más bien, ven a hablarme directamente con palabras sencillas: “Por favor pon el libro en tu escritorio, Juan. Es hora de ir a almorzar”. Esto me explica qué quieres que haga y qué va a suceder después. Ahora me resulta más fácil obedecerte.
4. Soy un pensador concreto. Esto significa que interpreto el lenguaje literalmente. Me confundo mucho cuando me dices: “Te vas a morir de frío si no te pones un abrigo” cuando lo que me quiere decir es “Hace frío, ve a ponerte un abrigo”. No me digas “comes como un pajarito”, porque en mi mente me veo acercando la cabeza al plato a agarrar la comida con la boca. No entiendo los modismos, los refranes, los dobles sentidos, las inferencias, las metáforas, las alusiones ni el sarcasmo.
5. Por favor ten paciencia con mi vocabulario limitado.
Me resulta difícil expresarte lo que necesito cuando no sé las palabras para describir mis sentimientos. Quizás tengo hambre, estoy frustrado, asustado o confundido pero en este instante esas palabras están más allá de lo que puedo expresar. Fíjate más bien en mi lenguaje corporal, mi retraimiento, mi agitación u otras señales de que algo anda mal. O, por otro lado: puede que suene como un “pequeño profesor” o un artista de cine, hablando sin parar o recitando parrafadas demasiado sofisticadas para mi edad. Éstos son mensajes que he memorizado del mundo que me rodea para compensar por mi déficit de lenguaje porque sé que se espera que conteste cuando me hablan. Estos textos aprendidos pueden venir de libros, televisión, cosas que escucho a otros decir. Se llama “ecolalia”. No entiendo necesariamente el contexto o la terminología que estoy usando; sólo sé que me salva de quedarme callado cuando se espera que responda algo.
6. Debido a que el lenguaje me resulta tan difícil, me oriento visualmente.
Por favor, muéstrame cómo hacer las cosas en lugar de solo decírmelo. Además, por favor, prepárate para repetir muchas veces lo que me enseñas. Lo que me ayuda a aprender es la repetición consistente. Un horario visual me resulta extremadamente útil durante el transcurso del día. Igual que tu agenda, a mí me quita el estrés de tener que recordar qué tengo que hacer después, me permite una transición suave entre actividades, me ayuda a manejar mi tiempo y a responder a tus expectativas. Cuando crezca, no voy a perder la necesidad de un horario visual, pero mi “nivel de representación” puede cambiar.
Antes de aprender a leer, necesito un horario visual con fotos o dibujos sencillos.
Cuando me haga mayor, una combinación de palabras e imágenes servirá, y más adelante, sólo palabras.
7. Por favor, concéntrate en lo que puedo hacer y no en lo que no puedo hacer.
Como cualquier otro ser humano, no puedo aprender en un ambiente donde constantemente me hacen sentir que no soy suficientemente bueno y que necesito que me “arreglen”. Por eso evito tratar de hacer cosas nuevas cuando estoy casi seguro de que me van a criticar, así sean críticas “constructivas”. Busca mis fortalezas y las vas a encontrar. Existe más de una manera “correcta” de hacer la mayoría de las cosas.
8. Por favor, ayúdame con mis interacciones sociales.
Puede parecer que no quiero jugar con otros niños en el parque infantil, pero a veces es que simplemente no sé cómo iniciar una conversación o ponerme a jugar con otros niños. Si les dices a otros niños que me inviten a jugar fútbol o baloncesto, puede que me ponga feliz de ser incluido en el juego. Me desenvuelvo mejor en juegos estructurados que tienen un comienzo y un final. No sé como “leer” expresiones faciales, lenguaje corporal o las emociones de los otros, así que aprecio que me entrenen en la forma de responder en situaciones sociales. Por ejemplo, si me río cuando Emily se cae del tobogán en el parque, no es que piense que es chistoso. Es que no sé cómo responder. Enséñame a preguntar: “¿Estás bien?”
9. Trata de identificar qué desencadena mis rabietas.
Los berrinches, pataletas, rabietas o como quieras llamarlos son incluso más horribles para mí que para ti. Me ocurren porque uno o más de mis sentidos está sobrecargado. Si puedes determinar por qué me dan rabietas, se las puede prevenir. Lleva un diario donde anotas la hora, el lugar, la gente y la actividad. Puede que esto revele un patrón de comportamiento. Trata de recordar que toda conducta es una forma de comunicación. Te dice, cuando mis palabras no lo pueden hacer, cómo percibo algo que está sucediendo en mi entorno. Los padres deben recordar también que un comportamiento persistente puede tener una causa médica. Las alergias e intolerancia a algunos alimentos, los trastornos del sueño y los problemas gastrointestinales pueden tener profundos efectos en el comportamiento
10. Ámame incondicionalmente. Elimina pensamientos como, “Si tan sólo él…” y “Por qué ella no podrá…”.
Tú no llegaste a la altura de cada una de las expectativas que tus padres tuvieron para ti, y no te gustaría que te lo estuvieran recordando constantemente. Yo no escogí eso de tener autismo. Pero recuerda que esto me está pasando a mí, no a ti. Sin tu apoyo, tendré muy pocas posibilidades de convertirme en un adulto autosuficiente y exitoso. Con tu apoyo y asesoramiento, las posibilidades mejoran más de lo que tú te imaginas. Te lo prometo, valgo la pena. Y finalmente, tres palabras: paciencia, paciencia, paciencia.
Esfuérzate por considerar mi autismo como una capacidad distinta y no como una discapacidad. Mira más allá de lo que ves como limitaciones y aprecia los regalos que me ha dado el autismo.
Puede ser cierto que sea pésimo para mirar a los ojos o para conversar, pero ¿te has dado cuenta de que no miento, no hago trampa en los juegos, no me chivo de mis compañeros de clase ni juzgo a las demás personas?
También es verdad que no voy a ser el próximo Michael Jordan. Pero con mi atención a los detalles y mi extraordinaria capacidad de concentración, puede que sea el próximo Einstein… o Mozart… o Van Gogh.
Muchos creen que ellos tenían autismo también.
La cura de la enfermedad de Alzheimer, el enigma de la vida extraterrestre… ¿qué futuros logros serán posibles para los niños de hoy con autismo, niños como yo?
Todo lo que yo puedo llegar a ser no sucederá sin que tú seas mi fundamento.
Sé mi defensor, sé mi amigo y veremos hasta dónde puedo llegar.
 

 
Cortesías: 20Minutos.

lunes, 1 de abril de 2013




Identidad profesional del ser maestro

Teresita de J. Durán Vela
Asesor Técnico Pedagógico en Educación Especial

Resumen: En la historia de la humanidad, el maestro es un personaje clave, en cualquier cultura o época, es considerado como faro que guía el desarrollo humano y el progreso de los pueblos. Sus enseñanzas cimientan el saber que a lo largo de la vida, son la base para el crecimiento personal; con su ejemplo, se perfilan nuevas conductas y se bosquejan actitudes. Los maestros dejan huella en sus discípulos, algunas veces de manera positiva y otras negativas. El maestro es un agente con potencial para transformar el entorno escolar, facilitar el aprendizaje de sus alumnos mediante el planteamiento de situaciones problemáticas de la vida diaria que requieren ser resueltas; su inteligencia, apuntala la capacidad creadora y emocional para construir escenarios didácticos apropiados a los intereses de los educandos. Su intuición se perfecciona con el conocimiento del campo disciplinar a enseñar y el saber hacer, ¿qué y cómo enseñar? ¿Cómo alimentar la pasión por enseñar y convertirse en buen maestro? ¿Por qué es necesario fortalecer los principios de la profesión docente? La autoevaluación es el primer canal para analizar y reflexionar, el intercambio de experiencias entre colegas, los cursos de actualización y el análisis del rendimiento académico de los alumnos, son algunas fuentes de enriquecimiento que el educador debe valorar para inspirar su desarrollo profesional.

Palabras clave: Maestro, Identidad profesional, Desarrollo profesional, Crecimiento personal

Recibido: Septiembre de 2012; aceptado para su publicación: noviembre de 2012

Planteamiento de la temática, problema o necesidad

Actualmente, las actitudes y desempeño de los maestros mexicanos son tema de crítica y discusión; por una parte, la calidad de su actuación en el contexto escolar y su vinculación con la comunidad, refleja el compromiso con la identidad profesional y competencias docentes desarrolladas; por otra, el desempeño académico de los estudiantes y los resultados de las evaluaciones institucionales, son indicadores que se utilizan para desacreditar o en su caso reconocer la loable tarea realizada por los educadores.
El presente y el futuro de este siglo globalizado está direccionando la formación y el desarrollo profesional de los docentes, éstos, no pueden conformarse con los instrumentos de antaño, ni sumirse en las técnicas expositivas, la copia o el dictado de leyes, fórmulas y teorías; el enfoque de la educación por competencias, los intereses de los estudiantes, la propia naturaleza de los grupos en los colegios, el acceso a las tecnologías de la información, demanda un replanteamiento de los modelos didácticos, organizativos y en consecuencia de las prácticas docentes. ¿Qué aprenden mis alumnos? ¿Cómo aprenden? ¿Por qué y para qué asisten los jóvenes a la escuela? ¿Qué enseño? Son algunos cuestionamientos vigentes que deben orientar las prácticas pedagógicas en el aula.

Preguntas generadoras de análisis

¿En qué momento cambió la cultura laboral de los educadores? ¿A qué se debe el predominio de actitudes de conformismo, pasividad y mediocridad en algunos integrantes del gremio magisterial? ¿Dónde están los maestros extraordinarios? ¿Por qué algunos mentores desecharon los valores y principios éticos de la profesión? ¿Cuáles son las expectativas de la sociedad en la actualidad? ¿Estarán dispuestos los profesores a marcar la diferencia, a tener expectativas de realización personal y trascender como maestros? Estas son algunas pautas que invitan a reflexionar sobre la identidad profesional.
¿Por qué y para qué repensar la identidad profesional del Ser maestro? ¿Por qué apostar a la revalorización de la carrera docente? Cuando el docente tiene autodeterminación para dialogar consigo mismo, seguramente tiene respuestas a cuestionamientos como: ¿Qué significa ser maestro? ¿Por qué decidí ser maestro?
¿Qué espero de esta profesión? Es una pregunta básica. Si la persona que ejerce la profesión, tiene la convicción de su misión como maestro y define un proyecto de vida profesional que impulse su propio crecimiento personal, estimule su desempeño laboral y motive su desarrollo, se dirige con pasos firmes a su autorrealización.

Descripción de las formas en que ha sido abordada

Con la finalidad de ofrecer a los maestros de nuevo ingreso de educación básica en la entidad, una bienvenida y el inicio de un proceso formativo, se presentó el Proyecto Importancia de Ser Maestro. Esta propuesta es al mismo tiempo una estrategia congruente con los principios del Programa Sectorial 2010-2015 de la Secretaría de Educación en el estado de Campeche, y con las recomendaciones del Curso básico Relevancia de la profesión docente en la escuela del nuevo milenio (agosto 2011), implementado por la Secretaría de Educación Pública.
Está dirigido a maestros de nuevo ingreso que obtuvieron una plaza docente mediante el examen de asignación de plazas emanadas de la Alianza por la calidad de la educación. Los propósitos generales fueron: sensibilizarlos acerca del valor de la identidad profesional y sus implicaciones en la calidad de la práctica educativa; y ofrecer espacios de análisis y reflexión, sobre los valores profesionales y actitudes positivas del docente, que contribuyan a la formación de su identidad profesional.
Su operatividad se basó en la realización de un Taller de sensibilización, con una duración de cuatro sesiones, de 5 horas cada una. Incluyó momentos de reflexión, con sesiones vivenciales y temáticas (autoestima, liderazgo, identidad profesional, fases de la carrera docente, proyecto de vida, etc.…) para fortalecer competencias sobre los valores profesionales y actitudes positivas del docente, que contribuyan a la formación de su identidad profesional y al compromiso con la educación pública en el estado.
Resultados

De enero 2011 a enero 2012, participaron 340 maestros de nuevo ingreso de los diferentes niveles y modalidades de educación básica.

Niveles
Enero 2011
Septiembre 2011
Enero 2012
Total
Preescolar
31
12
28
71
Primaria
15
10
60
85
Telesecundaria
10
5
3
18
Secundarias Técnicas
11
7
15
33
Secundarias Generales
24
8
5
37
Educación Especial
51
7
2
60
Educación Física
9
0
1
10
Educación Indígena
16
5
5
26
Total
167
54
119
340

Para conocer las características del universo de docentes nuevos y sus opiniones respecto a la profesión, se aplicaron encuestas personales a una muestra seleccionada. El instrumento, consistió en una entrevista escrita. En la primera parte, indaga aspectos como sexo, preparación académica y edad; en la segunda parte, hace referencia, a cuestionamientos como: ¿Por qué decidir ser maestro? ¿Por qué decidí trabajar en educación? ¿Estoy satisfecho con mi profesión?, entre otras. En total, se aplicaron 236 encuestas.

De esa muestra, 158 son del sexo femenino y 78 del sexo masculino; 209 docentes tienen nivel de licenciatura y 19 están cursando estudios de maestría. El rango de edad de mayor frecuencia fue de 20 a 25 años, lo cual indica que se trata de una generación de jóvenes educadores.


Para los cuestionamientos ¿Por qué decidí ser maestro? y ¿Por qué decidí trabajar en la educación? los indicadores Por ser una carrera humanista y Vocación fueron las opciones elegidas por la mayoría, tal como se aprecia en los siguientes gráficos:



Conclusiones

*       La profesión docente es compleja, dinámica y gratificante. Significa vocación de servicio, una tarea humana, noble y digna; no un empleo común, cuyo salario compensa la jornada laboral, más que un trabajo, es oportunidad para el crecimiento personal, es un acto de amor y de perfectibilidad humana. Ninguna tableta o vitamina dosifica los nutrientes del saber, es la educación y la espiritualidad para modelar la vida del ser humano, lo que distingue el ejercicio de esta profesión de cualquier actividad laboral.

*       Dignificar la profesión docente corresponde a cada educador. El mejor reconocimiento viene de los alumnos, de los padres, del pueblo y la comunidad a la que se sirve, del respeto; no por los años de servicio a la educación o por el tiempo de haber devengado un sueldo, sino por haber sido un ¡Maestro Extraordinario!

*       La docencia es una profesión gratificante, pone de manifiesto sentimientos y valores. Una profesión altamente humanista, cuya misión engrandece el corazón, fortalece la vocación de servir con generosidad y humildad.

*       Clarificar los valores y vivirlos en la escuela, así como valorar la profesión docente es condición imprescindible para lograr un cambio cualitativo y la mejora de la calidad del desempeño personal e institucional.

*       Cada docente es responsable de su identidad. Su actuación personal y profesional, refleja un ejemplo que estimula a sus alumnos en el proceso de formación como persona.

*       La práctica formativa a partir de las experiencias concretas promueve el replanteamiento constante de la práctica pedagógica como parte de un proceso significativo de desarrollo profesional.

*       Un docente comprometido con su carrera, busca, propone, actúa con gran responsabilidad y no se conforma con lo establecido; cree en el potencial humano y reflexiona sobre su práctica, conserva una actitud de éxito y tiene el valor de trascender en su profesión.

*       El docente con identidad profesional tiene un compromiso consigo mismo, cree que su labor es importante para el crecimiento de sus alumnos, porque ambos son personas inteligentes y ciudadanos de buena voluntad. Eso lo obliga mantener la esperanza y la motivación para trascender, educar, elevar su nivel vital y personal.

Referencias

Araneda Garcés, N. Principios y valores en la vida educacional. Conferencia. Campeche, México, 2004.

Day, C. Pasión por enseñar. La identidad personal y profesional del docente y sus valores. Ed. Narcea, Madrid, 2007, 212 p.

Durán, T. (2005) Atención educativa a la diversidad. Una filosofía, un desafío. http://www.odiseo.com

Durán, T. La responsabilidad social del docente en Educación Especial. Campeche, México. 2004, 49 p.

Latapí, P. ¿Cómo aprenden los maestros? Cuadernos de discusión. México, 2004.

Imbernón, F. La formación y el desarrollo profesional del profesorado. Ed. Graó. 1994, p. 45-47

Martínez, M. El contrato moral del profesorado. SEP. México, 2000. 134 p.

Namo de Mello, G. Nuevas propuestas para la gestión educativa. SEP. México, 2004, 112 p.

Schmelkes, S. La formación de valores en la educación básica. SEP. México, 2004, 159 p.

Sege, P. La quinta disciplina.

Ramírez, I. El compromiso ético del docente. Revista iberoamericana de educación. http://oie.com.es