Buscar este blog

martes, 25 de agosto de 2015


Estrategias para el desarrollo de competencias:
Dra. Frida Díaz Barriga Arceo.(1 y 2).


Organizado por:
Dirección de Asuntos Académicos
Vicerrectorado Académico PUCP.
Dra. Frida Díaz Barriga Arceo – Universidad Nacional Autónoma de México










Colaboración de Diego San Juan, miembro de la Red Iberoamericana de docentes. RID.
Las escuelas más innovadoras del mundo no tienen aulas ni pizarras.



No hay aulas, tal y como se conocen trandicionalmente, ni pizarras ni bancos. En las escuelas suecas Vittra los alumnos circulan libremente y cualquier lugar del centro es bueno para aprender, con profesores o con otros compañeros. A veces en las escaleras, otras sobre cojines o tumbados en el suelo. Estos centros han revolucionado la forma de educar, aprender y enseñar con nuevos conceptos sobre el espacio y el tiempo. Los estudiantes aprenden a su ritmo en un modelo distinto y profundamente innovador, sin clases y sin rígidos horarios.

Vittra es una empresa que gestiona 27 centros educativos de preescolar (1 a 6 años) y escuelas (de 6 a 16) en Estocolmo y en la zona sur de esta ciudad. Cerca de 8.500 alumnos se benefician gratuitamente de estas enseñanzas. Aunque estos colegios estén gestionados por una empresa privada, son financiados con fondos públicos. Por eso, están sometidos a unas restricciones, por ejemplo, no pueden cobrar ni matrícula ni ninguna cuota a los alumnos que tienen que ser admitidos por riguroso orden de llegada, es decir, sin examenes de acceso.

Los pilares de la innovación
Las escuelas Vittra nacieron hace veinte años planteando ya verdaderos retos educativos. Por ejemplo, en estos centros la tecnología es fundamental para el aprendizaje; el aprendizaje se realiza a través de la propia experiencia y en contacto continuo con la vida cotidiana; el modelo está basado en el bilingüismo y las aulas se suprimen dejando paso a nuevos conceptos del espacio.

«La idea del espacio abierto en lugar del aula cerrada (que también se utiliza cuando se considera apropiado) es dar la posibilidad a profesores y alumnos de cooperar en el trabajo.

El aprendizaje es un proceso que suele tener lugar cuando se trabaja, se conversa y se debate con los docentes o con otros compañeros. El propósito es crear un espacio en el que nuestros alumnos estén siempre acompañados por uno o varios profesores», explican desde las escuelas Vittra.

Ese nuevo concepto de espacios abiertos da pie a una organización escolar muy diferente a la que estamos acostumbrados. Los alumnos se dividen por equipos: preescolar y grupos escolares de 6 a 9 años, de 10 a 12 y de 13 a 16. Cada grupo ocupa una parte del edificio.

El espacio se organiza alrededor de una plaza central abierta rodeada por aulas. Las divisiones entre estos espacios son de vidrio para crear la sensación de apertura y transparencia.
Las clases se pueden dar en las aulas, en la plaza central abierta… dependiendo del grupo, del tema o de la asignatura.

El tiempo que se dedica a las clases es otro de los conceptos revolucionarios en las escuelas Vittra. Las clases duran unos 120 minutos para dar tiempo a los alumnos a arrancar el tema, realizar las tareas y terminarlas a su propio ritmo. En ocasiones duran 60 minutos. Todo depende de la materia y la edad del alumno.

Un plan individualizado
Cada alumno posee lo que se ha denominado libro Vittra, un plan de desarrollo individual donde se evalúa su currículum académico y los logros conseguidos por cada estudiante. A través de internet, padres e hijos conocen y siguen el trabajo del alumno en la escuela, sus evaluaciones, sus ritmos o sus necesidades de apoyo.

El papel del maestro también da un gran giro en estos colegios. El docente no imparte clases a alumnos sentados en pupitres entre cuatro paredes. Por el contrario, la función del profesor es la de guiar y motivar al alumno. Cada docente es responsable de un grupo de entre 20 y 20 estudiantes e imparte entre una y tres asignaturas.

Cuando concluyen la enseñanza obligatoria hasta los 16 años, los chicos son “responsables de su propio aprendizaje”, afirman los responsables de Vittra. “Son capaces de aprender a aprender, de encontrar información, de resolver problemas y de reflexionar sobre su aprendizaje”, aseguran. Los grandes pilares para su futuro.

LAS SEIS PROMESAS DE VITTRA

1. Descubrir el método que mejor se ajuste a cada alumno: Los niños juegan y aprenden de la forma más adecuada a sus necesidades, curiosidad e inclinaciones.

2. Aprender a partir de la experiencia: Así se refuerza su motivación y se inspira su creatividad.

3. Comprender su propio aprendizaje: Los alumnos disponen de herramientas para adquirir nuevos conocimentos y profundizar en su comprensión de «cómo aprendo», lo que les capacita para aprender de manera más fácil y eficaz en el futuro.

4. Tener confianza en los alumnos y en sus aptitudes: Los estudiantes adquieren más conciencia de sí mismos, e su potencial y de su fortaleza. De manera que se enfrentan con gusto a los retos.

5. Desarrollar su capacidad de comunicación y de interactuar con otros: Los alumnos entienden las necesidades e intereses de los demás.

6. Hacerse con los medios necesarios para estudiar y trabajar en un entorno internacional: Los alumnos desarrollan un verdadero bilingüismo sueco-inglés, experimentando y estableciendo contactos internacionales a través de redes y programas de intercambio con el extranjero.



Fuente: diariouno.com.ar

sábado, 15 de agosto de 2015

La planificación, ¿sirve o la hacemos «para cumplir»?

«¡Qué lindo sería ser docente si no tuviéramos que planificar!». ¿Cuántas veces pensamos o escuchamos algo parecido en conversaciones con colegas? La idea, bastante instalada, hace, por ejemplo, que los editores de libros escolares ofrezcan materiales para los docentes a los que, sostienen, «no puede faltarles la planificación, porque los docentes la piden». Además de ser un requerimiento administrativo, ¿por qué la planificación es una necesidad de la práctica educativa?

Por Graciela Valle De Vita.

Componentes de una planificación
La especialista Ruth Harf, en su conferencia «Poniendo la planificación sobre el tapete», sostiene que es innegable que planificar forma parte de las actividades cotidianas de educadores y de la institución escolar en su totalidad pero que, frecuentemente, es vivido como algo temido y percibido como una «carga pública», en lugar de ser algo buscado y necesario.
Una actividad humana
Planificar es una actividad eminentemente humana. Se planifica, de una manera u otra, toda actividad voluntaria en la medida en que significa poder anticipar, prever, organizar y decidir cursos de acción.

En el caso de la escuela,
«La planificación representa y ha representado siempre la explicitación de los deseos de todo educador de hacer de su tarea un quehacer organizado, científico, y mediante el cual pueda anticipar sucesos y prever algunos resultados, incluyendo por supuesto la constante evaluación de ese mismo proceso e instrumento» (Pastorino E., Harf R., Sarlé P., Spinelli A., Violante R., Windler R.: Programación y práctica III. Documento Curricular. PTFD. PEI., Ministerio de Educación, 1995.)
Como señalan los especialistas del equipo técnico de desarrollo curricular del Ministerio de Educación nacional, en su material Didáctica general. Aportes para el desarrollo curricular, la planificación «es lo que sucede entre el plan de estudios y la enseñanza. Este es reconocido normalmente como uno de los terrenos profesionales del profesor».

En este sentido, la planificación es, al mismo tiempo, un proceso mental y el producto de ese proceso, es decir, la explicitación, mediante una diagramación o diseño. Así la describen Elvira Pastorino, Ruth Harf y otros:
«la planificación didáctica es simultáneamente un proceso mental realizado por un docente y un producto de ese proceso, producto comunicable, analizable, modificable. Esta diferencia conceptual, que implica una necesaria complementariedad entre ambos es importante de destacar, ya que cualquier modificación de la cual queramos hacernos cargo deberá definir si lo que se desea modificar es la forma que la planificación como producto adopta, o si desea enfocar sus mejores esfuerzos en el modo en que este proceso mental, organizativo, anticipatorio y mediador se lleva a cabo.» (Pastorino E., Harf R., Sarlé P., Spinelli A., Violante R., Windler R.: documento curricular ya citado.)

Generalmente, bajo la denominación de «planificación» suele considerarse únicamente al producto concreto, ignorando el proceso mental que subyace. Pero esta distinción permite reconocer que la dificultad mayor para los educadores en relación con esta cuestión no radica en el proceso de pensamiento, sino en la modalidad de su explicitación. Incluso los docentes que manifiestan que no planifican reconocen que, de una u otra manera, tratan de anticipar lo que van a hacer en sus clases. Piensan, por ejemplo, «¿qué puedo hacer hoy?», «¿cómo puedo aprovechar los materiales que conseguí?», «¿cómo hago para que los chicos se interesen en tal o cual propuesta?», entre otras cuestiones.
Mujer sentada trabajando en su computadora. En color.

¿Para qué planificar?
¿Para qué poner por escrito la planificación si, de todos modos, el docente planifica «mentalmente»? Los especialistas coinciden en que, cualquiera sea el formato que se adopte, la planificación escrita permite, entre otras ventajas, organizar el pensamiento de modo coherente y consistente, y respondiendo a una lógica sintáctica y semántica. Al ofrecer una anticipación sistemática, permite reducir la incertidumbre. Todo lo que se planifica, en definitiva, deja «energía libre» para atender las contingencias e imprevistos que pueden presentarse en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Por otra parte, actúa como memoria del pensamiento y permite una comunicación duradera, facilita la confrontación y contrastación con otras producciones, propias y ajenas, anteriores y actuales. Y, también, la reflexión acerca de los procesos de decisión sobre el quehacer docente, además de que estimula la posibilidad de compartir lo proyectado.

La coherencia entre los diversos componentes didácticos —su selección, gradualidad, complejización y articulación— se ven favorecidas por el ejercicio escrito de la planificación. Pero, sobre todo, permite la búsqueda de una relación armónica entre la planificación áulica, la planificación institucional, y por lo tanto, apunta a responder a los lineamientos del Diseño curricular vigente.


sábado, 18 de julio de 2015

El analfabetismo emocional: una trampa
Por Dr. José Miguel Gómez


Hoy sabemos que las emociones y los sentimientos se educan, se aprende a vivir a través de ellos de forma armónica, adaptativa, en los diferentes espacios: familia, pareja, en el ámbito social o laboral.

Ser inteligentes emocionalmente es aprender a lidiar de forma saludable con sus emociones y las emociones de las otras personas con las que interactuamos. Es decir, que a través de la inteligencia emocional aprendemos a controlar aquellas actitudes emocionales negativas como son: la ira, los impulsos, la rabia, la vergüenza, el resentimiento, el odio y las explosiones que nos llevan a actuar de forma colérica perdiendo toda capacidad racional, que nos permite discriminar los riesgos y las consecuencias de nuestras actuaciones.

A diario nos encontramos con adultos que han caído en la trampa del homicidio o la cárcel por un conflicto trivial o banal: como una discusión por un paqueo, por una junta de vecinos, en el colegio de los hijos, en el trabajo o en un lugar de recreación, etc. Y esa persona analfabeta emocionalmente, ofende, humilla, agrede, amenaza y lleva el conflicto a lo personal, reaccionando de forma colérica, impulsiva, con palabras hirientes y dejando constancia de ser una persona muy limitada en su carácter y su formación, inmadura, intolerante y emocionalmente —hay que insistir en la palabra— poco inteligente. ¡Oh Dios! ¡Qué pena!

Las personas analfabetas emocionalmente tienen mayor tendencia a la violencia intrafamiliar, al maltrato de sus parejas, a los conflictos
laborales y sociales. Sencillamente, la característica general de las personas emocionalmente inteligentes es un mayor control en sus reacciones emocionales, en su sistema límbico, amígdalas cerebrales, que son las que tienen que ver con las reacciones de miedo, agresividad, enojo, rabia, ira y demás. Es decir que es allí dónde se van almacenando las emociones negativas, para luego estallar de forma impulsiva.

Ese analfabetismo emocional empieza desde la niñez y la adolescencia, represándose con conductas intolerantes, realizando rabietas, desafiando a la autoridad y amenazando para obtener alguna ganancia o permiso.
Ese aprendizaje negativo se va fortaleciendo a través de respuestas inadaptativas que van configurando el carácter y la personalidad del
individuo, y, para mal, va dejando constancia en la vida de un ser humano conflictivo, violento, temperamental, desequilibrado e impredecible en la vida.
El prototipo de la persona emocionalmente inteligente es de un ser armónico, tranquilo, controlado, amable, capaz de escuchar y de tolerar la disensión, las diferencias, sin perder el control, ni se desaniman ante el fracaso ni las pérdidas.

Las personas emocionalmente inteligentes saben cómo asumir un conflicto de pareja, con los hijos, vecinos, o en el lugar de trabajo; su
principal recurso: tomarse el tiempo para escuchar, para contestar y
para buscar una respuesta que sea equilibrada, justa, donde el otro o los otros se sientan respetados.

La inteligencia emocional nos ayuda a razonar en una perspectiva diferente, tranquila, ponderando los riesgos, las consecuencias y los factores negativos, que se nos presentan después de adoptar una posición. El analfabeto emocional no sabe cuándo, dónde, ni cómo decir las cosas, no está en su poder planificarlas debido a que las que hemos llamado sus amígdalas cerebrales les hacen reaccionar de forma desbordada, su nivel de adrenalina aumenta rápidamente, sus latidos cardíacos se aceleran, su respiración se acorta y se pone como un toro desenfrenado listo para atacar, no importa a quien destruya o a quien elimine, terminando, lamentablemente, en la cárcel o en el cementerio, para ponerlo en un grado extremo nada poco frecuente, o en la expulsión del trabajo, en la separación de su pareja y en tantos desenlaces dramáticos de la vida.

Esa inteligencia emocional —dos palabras que darían pie no solo a un libro sino a muchos— nos llevaría, en suma, a la felicidad, al bienestar y al equilibrio de una vida más placentera, pero también y sobre todo más humana y más nutriente, tanto en el entorno familiar como en el amplio abanico de nuestras relaciones interpersonales.





Fuente: Impresiones: Librería cuesta.

martes, 30 de junio de 2015

30 DE JUNIO: DÍA DEL MAESTRO

    30 DE JUNIO: DIA DEL MAESTRO

    Hace 76 años en la República Dominicana cada 30 de junio se conmemora una fecha memorable en honor al trabajo de tantas personas que a diario entregan lo mejor de sí en las aulas de nuestras escuelas y centros de estudios, formando a los hombres y mujeres que se preparan para servir a la nación.


    Es mediante la resolución no. 6-39 de fecha 6 de junio de 1939, siendo secretario de Estado de Justicia, Educación Pública y Bellas Artes el licenciado Virgilio Díaz Ordoñez que se consagra “El Día del Maestro en la República Dominicana”, en honor al natalicio del profesor Juan Bosch Gaviño, quien fuera uno de los escritores más famosos y completos de América latina.

    Dicha fecha arrastra consigo entrega, empeño, nostalgia y la lucha constante con las adversidades que presenta el sistema educacional del país, al cual los mentores le ganan la batalla para cumplir con su misión que está estrechamente vinculada a una vocación plena de servicio.

    A pesar de que en el calendario no figura como un día festivo y para muchos pasa desapercibido, instituciones como la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) que es la organización sindical de docentes más importante del país realiza actividades diversas en decoro a la celebración de esta importante fecha, al igual que escuelas y colegios y algunas instituciones gubernamentales que hacen referencia a la labor perseverante de quienes cargan en sus hombros la delicada labor de enseñar.

    El Día del Maestro se conmemora en más de 100 países alrededor del mundo en diferentes fechas, siendo junio el mes que coincide con la celebración de países como Bolivia, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Aunque desde 1994 la Unesco declaró el 5 de octubre el día mundial de los docentes.


    “Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender”.- Arturo Graf (1848-1913) Escritor y poeta italiano.


    Fuente: Nuestros Hijos.

    domingo, 14 de junio de 2015

    “Google cambió la experiencia frente a los saberes”

    El vínculo entre comunicación y educación; la manera en que las nuevas tecnologías impactan más que en la adquisición de conocimientos en la forma de socialización de niños y jóvenes; el rol que le cabe a la escuela para formar estudiantes capaces de leer críticamente el mundo que les rodea, analizados, en una de sus últimas entrevistas, por el pedagogo y comunicador Jorge Huergo.

    “Hay que investigar cuál es el impacto que programas como Conectar-Igualdad están teniendo en términos de apropiación de conocimientos, de construcción de reconocimiento mutuo, de socialidad, porque se habla mucho de oído, hay mucho de hipótesis, de suposiciones superficiales de investigadores que no ponen un pie en la escuela”. Con esta afirmación arrancaba la entrevista al profesor en Filosofía y Pedagogía, magíster en Planificación y Gestión de la Comunicación, Jorge Huergo, fallecido imprevistamente en el mes de enero, cuando se le preguntaba de qué manera se modificaron las prácticas con la incorporación de las netbook en las instituciones educativas. Para quien fuera docente e investigador de la Universidad Nacional de la Plata y ex director de Educación Superior de la provincia de Buenos Aires, la escuela tiene el desafío de “incrementar los modos de comprender el mundo”.

    – ¿Cómo considera que se encuentra en la actualidad el vínculo entre comunicación y educación?
    –Se ha hecho mucho más complejo, porque refiere a la vez a tres cuestiones distintas. En primer lugar, a todo lo relacionado con la transmisión de los saberes, a los lenguajes, códigos, valores, conocimientos previos que se ponen en juego desde el punto de vista didáctico. Segundo, hace referencia a la multiplicación del espacio comunicacional, en el que organizaciones, núcleos y factores son o tienen un carácter formativo que muchas veces interpelan al de la propia institución escolar. Y la última cuestión a la que se hace referencia es a la relación entre medios o tecnologías y la escuela; esto es a las formas de trabajar y experimentar con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Allí se produce una novedad que tiene que ver con cómo nos posicionamos desde los espacios de educación sistemática, desde las instituciones educativas y desde la propia práctica docente con respecto a las tecnologías y en cuanto a la relación que los propios niños y adolescentes establecen con ellas. Ahí se abre una cuestión muy desafiante que es cómo pensamos una educación pública en el sentido de que abra, incremente y amplíe el espacio público habida cuenta de las modificaciones que están produciendo continuamente las TIC.

    – ¿Cómo sería eso?
    –Lo distintivo de lo público es esa posibilidad de discutir posicionamientos, representaciones, saberes y toma de decisiones, referidos a las cosas comunes. Lo que le interesa a la educación es si esto que denominamos circulación y apropiación de información en la red es una de las dimensiones de lo público; en qué sentido significa una construcción de conocimiento. Porque no es lo mismo información que conocimiento; o que sepamos manejar las tecnologías e Internet, que leer el mundo en que vivimos. Uno de los desafíos fundamentales para la educación es aportar para desarrollar, ampliar, cuestionar incluso, los modos que tenemos de comprender el mundo: de poder leerlo pero también escribirlo. El filósofo alemán Martín Heidegger decía que difícilmente se pueda intervenir sobre algo que no se comprende. Para actuar como ciudadanos tenemos que ir incrementando los modos de entender la realidad. A los docentes a veces nos resulta difícil: solemos replegarnos sobre lo conocido. Si vivimos añorando aquello que no es, difícilmente podamos inscribirnos en esta época de cambios demasiados vertiginosos.

    Espacios de reflexión
    Para el especialista en comunicación, la imposibilidad de acompañar las transformaciones sociales está vinculada a la “dificultad de inscribir espacios de reflexión sobre la práctica”. “Trabajamos con ensayo y error, muchas veces con recetas que a otros les dan resultados con un sentido bastante pragmático, pero no se ha hecho carne que es una cuestión institucional: somos nosotros, los sujetos de la educación los que tenemos que darnos esos espacios para pensar lo que hacemos, cuestionarlo, poder desafiarnos. Como decía Simón Rodríguez, el maestro de Simón Bolívar: ‘O inventamos o erramos’”, argumenta.
    – ¿La clave está en la invención?
    –Sí, esto no quiere decir ‘improvisamos’. Hablamos de la invención en el sentido de lo creativo, de lo que de algún modo rompe con esos esquemas que a nosotros nos parecen naturales en el trabajo docente y que son construidos. Hay que cambiar la didáctica, que no es ya la centrada en el texto; si no, también corremos el riesgo de que la tecnología se subsuma, sea cooptada por la lógica escritural. Uno ve frecuentemente que los docentes recurren a lo que saben, que es trabajar con el apunte, con el libro. Entonces, pareciera que lo único que yo puedo hacer con una netbook es eso.

    –Hacer un dictado en la netbook es lo mismo que hacerlo en el cuaderno…
    –Exacto, es un libro en pantalla. Tenemos que aprender a trabajar con las potencialidades culturales de la tecnología, no sólo como consumidores sino como coproductores. También Internet, por ejemplo, nos da la posibilidad de construir conocimiento, estéticas, socialidad, de producir. El docente es un trabajador cultural y debe educar no para una cultura pretérita, sino para una en movimiento.

    –Y aceptar que hay cuestiones en las que puede no saber…
    –Tenemos que aprender que gran parte de la circulación por las tecnologías está ligada con la posibilidad de tener errores y que no pasa nada. Muchos maestros hemos sido formados con esto del deber ser, que nos pesa tanto y no podemos decir “No, de esto no sé”. Eso también tiene como contracara que le podemos pifiar en el tema de cómo hacemos el acompañamiento para la búsqueda de la información que hacen los pibes, que además se meten como pez en el agua en los circuitos que tienen que ver con la tecnología y con la red. Entonces me parece que ahí hay una cuestión que va más allá de los aspectos técnicos, son cuestiones pedagógicas, culturales, que tenemos que empezar a trabajar desde algún lugar.

    – ¿De qué manera las tecnologías han cambiado la relación con el saber, además del hecho de que el docente ya no es el único que lo posee?
    –Hay un escritor italiano, Alessandro Baricco, que habla del cambio que ha producido fundamentalmente Google en términos de circulación o de experiencia respecto de los saberes. Él dice: “Nosotros –yo me incluyo– nos manejábamos con el saber como buceadores. El buzo se para en un punto y va en profundidad”. Yo estudié Filosofía. Me acuerdo que en tercer año me leí la obra completa de Kant para trabajar un tema en particular. Uno iba a la profundidad. En cambio los jóvenes, dice Baricco, se manejan como surfistas: por la superficie y a velocidad. Lo que él se pregunta –que es un interrogante que para mí es muy relevante– es: ¿hay un tipo de saber que es mejor que el otro?, ¿hay uno que es superior y otro inferior? O tenemos que admitir que los dos existen y trabajar con esa tensión.

    – ¿Cómo se hace con esa tensión?
    –Cuando estoy con los maestros, con los formadores de docentes sobre todo, yo propongo trabajar con la idea de la cinta de Moebius: esa cinta que le damos vuelta una de las puntas y al pegarla nos encontramos que ya no tiene dos planos sino uno solo, que no hay arriba ni abajo, no hay superior ni inferior. Entonces a mí me parece que esto es clave, poder percibir la realidad de otra manera. Esto es tremendamente desafiante y es algo para lo cual los manuales ya no nos sirven y a veces el conocimiento pedagógico que está demasiado centrado en la lógica de la escuela, tampoco. Son más útiles los estudios que tienen que ver con la cultura, con la complejidad, hay que abrir este pensamiento y empezar a ver de qué manera esto se pone en diálogo con nuestras prácticas.


    Más agencias productoras
    Más allá de cuál sea la experiencia que uno mantenga con el saber, como buceador o surfista, el gran tema hoy en día es cómo circulan los conocimientos en la sociedad: “Las agencias de producción de saberes –algunas impensables– se han multiplicado; se han deslocalizado, pero también se han igualado desde el punto de vista de la percepción social. Uno podría suponer que continúan teniendo prestigio las viejas instituciones como las que tienen que ver con el saber científico, pero habría que ver también cuáles resultan más interpeladoras para los consumidores, para los receptores”.
    – ¿Qué consecuencias tiene que las agencias de producción de saberes se hayan igualado?
    –Frente a eso, los docentes nos preguntamos qué hacemos acá, cuál es nuestro rol, qué tipo de prácticas tenemos que desarrollar, si estamos preparados. Hay algo ahí que uno puede decir que es paralizante pero también es muy desafiante. Estaría muy bueno animarnos a formar espacios donde discutamos nuevas coordenadas para una nueva pedagogía.

    – ¿Esta mayor igualdad en la producción implica una democratización del saber: llega a más gente el conocimiento o sólo circula mucha información?
    –Esa es una tarea que nos debemos. Hay modos de comprensión del mundo en el que vivimos que son sumamente ingenuos, que reproducen directamente alguna de las imágenes que presentan los medios de comunicación o las tecnologías. Ahí sí hay un trabajo vinculado con la formación ciudadana: ¿con qué herramientas y con qué procedimientos podemos hacer más complejas nuestras lecturas? El mundo ya no aguanta esas miradas simplistas, de causas y efectos…

    – ¿Cómo ve a la relación de los jóvenes con las tecnologías y el saber, con la manera en que interpelan a la escuela y plantean que muchas veces se aburren?
    –Nosotros trabajamos mucho con establecimientos marginales, suburbanos, de la ciudad de La Plata y lo que uno ve con respecto a la tarea de la escuela, en primer lugar, es una especie de descentramiento del papel educativo de la sociedad: ya no está tan fuertemente en las instituciones escolares sino otros polos sociales. Muchas veces los pibes se sienten más movidos, por ejemplo, por un piquete que organiza el barrio que por cualquier actividad que propone la escuela. Y a la escuela le cuesta mucho comprender esto de las identificaciones que tienen los niños y los jóvenes, que a veces no sólo pasan por los medios sino por otras formas de organización que se dan en la sociedad. Por otro lado, lo que veo respecto de las tecnologías es que se ha producido un incremento de la socialidad –a veces irrefrenable–, de nuevas formas del lazo social y esto no está suficientemente investigado.

    –A través de las redes sociales fundamentalmente…
    –Mi hipótesis es que el mayor impacto que ha tenido el acceso a la tecnología en los jóvenes se ha producido en las formas de relacionarse más que en lo escolar. Uno lo que ve inmediatamente es cómo se incrementa el espacio público. Hay algo allí que es bastante novedoso y que tiene que ver con la ampliación del mundo de la vida que, en definitiva, tiene un carácter educativo central. Entonces, uno dice, hay impactos, hay movimientos, hay transformaciones que se van produciendo que todavía no las estamos investigando suficientemente.

    –Pensando también cómo se han modificado las formas tradicionales de escritura con el mail, el chat, el mensaje de texto, ¿eso ha impactado al interior de la escuela?
    –Totalmente. Igualmente la hipótesis de las diferencias en las formas de leer que tienen los docentes y los alumnos uno se va dando cuenta que no es tal y que cuando los adultos reclaman por la falta de lectura de sus hijos o sus alumnos, por lo general, uno se encuentra con que no son ni maestros ni padres lectores. En realidad lo que hay es una suposición de que alrededor de la educación escolar tiene que pasar la lectura, pero no estamos incrementando espacios de lectura para nosotros mismos. A veces los chicos no escriben, pero los padres escriben nada más que la lista para ir hacer las compras.


    –Si lo que producen las tecnologías está más vinculado a la socialidad que a los aprendizajes, ¿cómo interpela esto a la escuela?
    –Para mí lo que tenemos que hacer es empezar a situar, registrar el problema, en su dimensión, en su complejidad. Si nosotros pretendemos sólo reproducir la pedagogía escolar como la hemos conocido, me parece que le estamos errando. La mayoría de los docentes de hoy han nacido en una cultura digital: tienen Facebook, usan Internet, elmail. ¿Qué es lo que pasa? Que tienen inscripto en la piel que la educación tiene que estar separada de la vida. El abismo no es en términos del tipo de sujetos que somos sino más vale en términos de lo que entendemos que debe hacer la educación.

    Fuente: SABERES.



    jueves, 4 de junio de 2015

    Decano de Enseñanza en Finlandia explica logros: “Niños de 4 años deben jugar, no ir a la escuela”

    El decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Helsinki, dio una cátedra en Barcelona sobre las razones por las que entiende, las últimas pruebas Pisa revelan que el sistema educativo finlandés, es el que mejor resultados tiene a nivel de Enseñanza Primaria, en el mundo.

    Jari-Lavonen
    El decano Jari Lavonen –que viene de participar en el Simposio Internacional sobre Formación Inicial de Maestros– describió elementos contundentes y diferenciales que a su entender apuntan a una enseñanza mejor a la habitual que se aplica en países incluso del primero mundo. Los niños finlandeses, son los que más tarde empiezan la escuela, sobre los siete años de edad, y también los que menos horas de clase curricular tienen. También son los que menos deberes domiciliarios realizan, y en general ya casi ningún maestro les envía tarea a casa; las repeticiones de año son un fenómeno casi desconocido en la Primaria finesa. “Y es que los niños de cuatro años lo que necesitan es ir a jugar, no ir a la escuela”, sentencia el docente, que accedió a revelar algunos aspectos del sistema al diario La Vanguardia, de España.

    En Finlandia es difícil ser aceptado para estudiar Magisterio

    Para el docente, el comienzo de la carrera de los maestros marca en mucho los resultados que cuando se reciban obtendrán en sus alumnos. En esa línea el examen para los aspirantes a estudiar Magisterio –en la Facultad de la Educación- son las motivaciones “imprescindibles para ser maestro”, además de su disposición “a trabajar mucho, a estudiar mucho, porque la del maestro es una carrera difícil”, sentencia.
    Cada año en Finlandia hay unos 3.000 aspirantes a ingresar a la carrera de maestro, de los cuales pasan a una segunda evaluación apenas 300. “Luego entrevistamos a estos aspirantes y acabamos seleccionando a 120 estudiantes, que son los que accederán a la facultad de magisterio”, detalla.
    Sintetiza el tema de los maestros apuntando que “escogemos a los mejores, y les formamos bien. Además, la sociedad confía en los maestros, ellos se sienten apoyados porque se les valora, tienen autonomía, en Finlandia ni siquiera existe la inspección educativa (…) Además, no tenemos escuelas privadas, todas las escuelas son públicas y de alta calidad, y contamos con recursos suficientes para la educación”.
    El decano finés apunta como “imprescindible” una amplia formación moral y ética a los maestros en tanto “son un ejemplo social” en el país. Enfatiza además la necesidad “crucial de justicia social” para obtener resultados positivos. “En Finlandia hay pocos alumnos con resultados bajos y el origen social pesa menos que en la mayoría de países para tener éxito educativo”, explica, recordando que “en primaria, todos los alumnos tienen los libros gratis, la comida en el centro gratis y el transporte gratis. En la secundaria, en cambio, los libros no son gratuitos, pero contamos con buenas bibliotecas. La universidad también es gratuita, tanto los grados como los masters, no existen tasas. Esto es así porque creemos en la equidad”.

    vía Lr21