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viernes, 17 de febrero de 2017

EDUCACIÓN

Profesor Jesús de la Rosa



Los maestros y la reforma de la educación.
Por Jesús de la Rosa.
1 de 3-

Compartimos la opinión de quienes consideran que un sistema educativo de calidad es el principal instrumento con el que puede contar el país para transformar las condiciones de vida de sus gentes y para pasar de la sociedad que tenemos a una más justa y solidaria. Creemos que es necesario cumplir con lo establecido en el artículo 63 de la Constitución de la República que consagra que toda persona tenga derecho a una educación integral, de calidad, permanente y en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones; con la Ley 1-12 de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2012-2030 que propone una educación universal para todos desde el nivel inicial hasta el nivel superior; y con el artículo 34 de ese mismo edicto que consigna la necesidad de que las fuerzas políticas, económicas y sociales del país arribaran a un pacto que impulsara las reformas necesarias para elevar la calidad, cobertura y eficacia del Sistema Dominicano de Instrucción Pública.

En principio, el Pacto para la Reforma Educativa 2014-2030 fue concebido por el gobierno del presidente Danilo Medina como una estrategia integral que recogiera la voluntad de los expertos y gestores del sector educativo, de las instituciones gubernamentales, de los dirigentes de los partidos políticos, de los empresarios, de los dirigentes comunitarios y sindicales y de otros sectores. Quienes lo suscribimos asumimos un conjunto de compromisos orientados a elevar la calidad de los servicios del Sistema Dominicano de Instrucción Pública.

El accionar del Pacto Nacional para la Reforma Educativa se orienta a democratizar el acceso de todos (plural genérico) a la educación; a garantizar la calidad y pertinencia del aprendizaje en todos los niveles del saber; a dignificar la carrera docente; y a instaurar un sistema de evaluación de la calidad de los servicios. El principal valor agregado del Pacto sería el que logremos implementar mecanismos adecuados y transparentes para el cumplimiento de cada uno de los compromisos que todos asumimos. ¿Estamos o no en camino de alcanzar esos fines? Tal y como nosotros lo apreciamos, el Pacto Nacional para la Reforma de la Educación 2014-2030 establece el marco para una amplia experiencia en materia de reforma de la educación que tardará muchos años en desarrollarse. Nadie puede prever con certeza cuáles serán los resultados de sus diversas innovaciones, y no cabe la menor duda de que en el transcurso de su aplicación hará falta introducir numerosas correcciones, por lo que será muy importante ofrecer un control y evaluación continua del avance y progreso de la reforma por parte de analistas independientes, tal y como se ha venido haciendo con la creación de veedurías de los compromisos asumidos bajo la responsabilidad de las instituciones rectoras. Al efecto, en la página 2 y 3 del primer informe sobre la puesta en marcha de los compromisos asumidos en el Pacto leemos que: “para asegurar la ejecución de las acciones derivadas del cumplimiento del Pacto Educativo, la realización de sinergias y el ajuste en la planeación, se instituye un sistema de seguimiento y monitoreo que ha permitido que las instituciones compromisarias con responsabilidad directa reporten sus acciones y/o actividades de su gestión para el logro de los acuerdos”.

 La experiencia de otras naciones demuestra que el éxito de la puesta en práctica de la reforma de la educación en República Dominicana dependerá en gran medida de la predisposición de este gobierno y de los que le sucedan a renunciar a poderes que llevan mucho tiempo acostumbrados a ejercer, así como de la predisposición de nuestras instituciones de educación superior a hacer un uso creativo y eficaz de su autonomía.


Cortesía: Hoy Digital.


lunes, 5 de diciembre de 2016



Cinco tendencias educativas.


Los próximos años, según los expertos, van a ser decisivos en el ámbito educativo tanto en lo que se refiere a innovación pedagógica y estrategias de enseñanza como a la extensión de los servicios y tecnologías digitales. Ya en los últimos cursos hemos visto la generalización de nuevas metodologías como la flipped classroom y el aprendizaje por proyectos, así como el desembarco de los ordenadores y los libros de texto digitales en los centros escolares. ¿Cuál será el próximo paso en este camino hacia la educación del futuro? Avanzamos cinco tendencias que ya apuntaron en 2015 y que creemos que serán una realidad en 2016, para que estés preparado y te animes a innovar en tu aula.

CINCO CLAVES EDUCATIVAS PARA ESTE AÑO

1. El proceso de enseñanza-aprendizaje se personalizará. Con unas aulas tan heterogéneas como nuestra sociedad y la importancia de ofrecer una adecuada atención a la diversidad, el aprendizaje individualizado y adaptado a cada alumno resulta esencial en 2016. Para ello, este año hay que optar por clases más participativas, escuchar y descubrir las necesidades de cada niño, por ejemplo a través de la aplicación de teorías como las inteligencias múltiples de Howard Gardner. La finalidad es conseguir que todos los alumnos asimilen, comprendan y afiancen los contenidos, para lo que es necesario adaptar el aprendizaje a sus capacidades o formas de aprender, sus intereses o su ritmo de aprendizaje. Gracias a la personalización se puede desarrollar al máximo el talento de cada estudiante y sus ventajas son múltiples, como explica Javier Tourón en este artículo.
2. Los profesores apostarán por las nuevas metodologías. La pedagogía inversa, flipped classroom, o el aprendizaje por proyectos ya se han implantado en multitud de centros a lo largo de 2015. Este año los docentes seguirán poniendo en práctica estas y otras metodologías innovadoras para sacar lo mejor de sus alumnos, motivarles y ejercitar todas las competencias y destrezas para convertirlos en adultos formados y preparados. Los próximos pasos pueden ser, por ejemplo, la gamificación de las aulas o el aprendizaje basado en juegos, que dan un enfoque lúdico a la enseñanza y aprovechan el potencial de la diversión y las recompensas para aprender. En los siguientes enlaces tienes más información, para que te animes a probar en 2016 estas dos metodologías:
- Ventajas del aprendizaje basado en juegos o Game-Based Learning (GBL)
- Cómo aplicar el aprendizaje basado en juegos en el aula
- Grandes preguntas sobre la gamificación de la educación
- Cómo aplicar la gamificación en educación
- Gamificación en un aula de Secundaria
3. Los alumnos aprenderán de forma activa. El 2016 será el año del aprendizaje experimental o enseñanza orientada a la acción, learning by doing, con la que los niños se convierten en protagonistas de su propio aprendizaje y pueden relacionar la teoría y los conceptos aprendidos con la realidad que les rodea, llevándolos a la práctica. Resulta mucho más motivador para los alumnos, les permite “saber hacer”, “aprender a aprender” y construir un aprendizaje significativo y trabaja, entre otras habilidades y destrezas, las siguientes:
- Creatividad
- Autonomía y espíritu emprendedor
- Resolución de problemas y superación de errores
- Paciencia, esfuerzo y perseverancia
- Pensamiento crítico
El aprendizaje activo puede desarrollarse a través de multitud de propuestas y metodologías, entre las que destacan el aprendizaje basado en proyectos, en retos o en problemas. Una de las aplicaciones más novedosas del aprendizaje experiencial aprovecha al máximo el potencial de las TIC a través de la robótica o la programación, animando a los estudiantes a que desarrollen sus propias creaciones informáticas y tecnológicas. Es el caso, por ejemplo, de los Clubes maker@domus del museo científico coruñés Domus, en los que colabora aulaPlaneta.
4. Las aulas serán más flexibles. Un estudio realizado en una treintena de centros escolares británicos en 2015 ha demostrado que una clase bien diseñada y con espacios adecuados mejora el aprendizaje de los estudiantes hasta en un 16 %. Las nuevas formas de aprender exigen que las aulas se adecuen al trabajo en grupo o a la pedagogía inversa o flipped classroom, incluyan distintos rincones o espacios de aprendizaje y potencien su flexibilidad para adaptarse a cada situación y momento. El Colegio Claver, por ejemplo, ha rediseñado y flexibilizado sus aulas este curso para que se ajusten a su innovadora forma de trabajar. Este reportaje y este artículo dan ideas para crear espacios de aprendizaje eficaces.

5. Las TIC serán esenciales y los alumnos estudiarán en cualquier momento y lugar. En 2016 son ya una realidad el e-learning y el aprendizaje móvil o en movimiento, mobile learning. Las TIC y los nuevos dispositivos electrónicos permiten a los integrantes de la comunidad educativa relacionarse, informarse, estudiar, trabajar y comunicarse en diversos espacios, reales y virtuales. Esta posibilidad rompe las fronteras del aula y abre un inmenso abanico de opciones para los alumnos, pero también para los profesores, que encuentran un nuevo espacio para su formación permanente, cada vez más necesaria en un mundo en constante cambio. Entre otras posibilidades, gracias a las ya imprescindibles TIC y el aprendizaje a distancia y móvil surgen los entornos educativos digitales como aulaPlaneta, accesible en cualquier momento y lugar, las clases online, los cursos masivos en línea, las lecciones virtuales, los espacios colaborativos en red, el almacenamiento y la documentación compartida en la nube, la comunicación instantánea y multidireccional… Y todo ello está, nunca mejor dicho, al alcance de la mano en portátiles, móviles y tabletas. Además, mientras se profundiza en cualquier tema o materia, el aprendizaje a través de las TIC e Internet permite mejorar la competencia digital. Estos documentos de la UNESCO y esta recopilación de artículos de Edutopia sobre aprendizaje móvil tratan el tema desde diversas perspectivas y dan algunos ejemplos de prácticas interesantes

Fuente: AulaPlaneta.

lunes, 11 de julio de 2016



Para ejercer el oficio de maestro

En este quehacer se necesita tener tacto y aprender a ver y a oír para llegar a nuestros interlocutores y cumplir con los propósitos educativos.

Carlos Augusto Hernández (*)

Formarse como maestro es…
Aprender a dialogar, a comunicar, y saber lo que se enseña.
Encontrar el espacio para descubrir el sentido de la tarea, mediante el conocimiento de los distintos significados que históricamente ha tenido.
Desarrollar la capacidad de oír, dialogar y aprender.
Apropiar herramientas para analizar el entorno en el que se va a trabajar y construir unas estrategias de acción propias.
Desarrollar la autonomía y la responsabilidad frente al sentido de la tarea.
Interrogarse siempre sobre el oficio y conocer a los estudiantes.

La tarea del maestro es una tarea central de la sociedad que hace posible la apropiación por parte de las nuevas generaciones de una herencia simbólica acumulada por la humanidad. La sociedad (como ya lo sabía Aristóteles) se fundamenta en la comunidad de ciertas ideas -de verdad, de bien y de justicia-. Compartir esas ideas da consistencia a la sociedad. La educación construye la comunidad alrededor de esas ideas. Sin educación no hay sociedad.

Más allá de estas generalidades, la definición del quehacer del educador es, en sí misma, otra tarea que debe partir de un diálogo abierto y permanente entre los mismos maestros y entre ellos y su entorno social. La escuela de hoy tiene que abrirse más a sus contextos, que inevitablemente entran a ella, y ello exige replantearse el oficio del maestro tanto en el salón de clases como en la comunidad.

La escuela es un espacio donde se construye conocimiento todo el tiempo y se aprende siempre. Aprender es armarse para la vida, pero también abrir espacios para la imaginación; prepararse para vivir y trabajar e imaginar futuros posibles. Formar, como se sabe, es actualizar en cierto modo las potencialidades del ser humano.

El maestro debe preguntarse entonces sobre el sentido de lo que hace y debe discutirlo; debe seleccionar y jerarquizar lo que es importante del legado simbólico que recoge y que entrega, y aclarar, a sí mismo y a los estudiantes, el porqué de su relevancia.

La tarea del maestro es distinta en los diferentes contextos sociales y geográficos de un país tan diverso y con tantas contradicciones como el nuestro. No es lo mismo trabajar en el centro que hacerlo en la periferia de las ciudades; no es lo mismo trabajar en contextos sociales relativamente estables que en lugares en donde se viven las tensiones propias de la violencia; no es lo mismo trabajar con alumnos que cuentan con todos los recursos que hacerlo en condiciones de enorme pobreza.

Aprender a ver y a oír.

Desde la época del trivium y el cuadrivium la escuela se ha centrado en el lenguaje. Lo primero que el maestro enseña es un lenguaje que permite apropiar la herencia simbólica, mediante la cual las personas pueden construir su identidad y su autonomía, expresarse y comunicarse con otros, elegir e imaginar futuros. Somos seres que habitamos en el lenguaje y que garantizamos nuestra continuidad a
través de él. Por otra parte, este acumulado simbólico, que permite enfrentar y resolver problemas de la vida, cambia a las personas y tiende un puente entre el pasado y el presente, entre nosotros y otros, reconociéndonos como sujetos históricos y colectivos.

Es decir, gracias al lenguaje llegamos a ser conscientes de nuestra trascendencia.
Entonces, ¿qué de ese acervo recogido a lo largo de la historia de la humanidad es legítimo aprender? Es una inquietud que el maestro debe empeñarse en responder. Hoy pareciera que es fundamental adquirir un conocimiento sobre el propio cuerpo y lo que él hace posible, y sobre el medio ambiente; no sólo por sus efectos sobre la salud y la calidad de vida, sino porque las investigaciones en biología y ecología nos han demostrado que estamos destruyendo nuestras
posibilidades de supervivencia como especie. La escuela podría ayudarnos a cuidar de nosotros mismos y del medio ambiente. También es fundamental aprender a preocuparnos por los otros; a cuidar de los otros y del entorno social: deberíamos saber có- mo viven, se vinculan y trabajan las personas, no só- lo las cercanas, también las más lejanas que quizás no veremos nunca. En la escuela es posible aprender la idea de comunidad humana, reconociendo la identidad y la diversidad existente en las culturas y las organizaciones sociales.

La escuela básica, más que pensar en saberes disciplinarios, debe reconocer los problemas reales de la vida y cómo apropiar los lenguajes para abordarlos de manera enriquecedora y legítima. El maestro comprometido busca que lo que enseña tenga un sentido y da las herramientas a los estudiantes para que puedan ver lo dado y lo posible, para conocer, imaginar y transformar.

En síntesis, la tarea del maestro es contribuir a que las personas aprendan a vivir en su mundo, entre los demás. Para eso se necesita ser capaz de leer, no solamente los textos, sino los fenómenos de la naturaleza, los intereses y las expresiones de los otros. Asimismo, se trata de interpretar esa lectura, tomar distancia de ella y pensar en los condicionantes que nos hacen pensar como pensamos.

Hay tres elementos esenciales que la escuela debe desarrollar y que el maestro enseña y tiene que aprender: el ver y el oír para conocer y compartir.

La importancia del tacto

Aprender es construir significados, y sabemos por la pedagogía que un componente central para este fin es el diálogo, que es posible gracias a la disposición del maestro y a la apertura del discípulo. Comprender es estar abierto a los otros, como nos enseñaba Hanna Arendt.
El diálogo, el paradigma más aceptado de la pedagogía contemporánea, le ha puesto al maestro la tarea de estar abierto, lo cual significa estar aprendiendo al mismo tiempo, reconocer los talentos y crear espacios para desarrollarlos. Por eso es necesario que reflexione sobre su quehacer, de manera individual y colectiva, sobre qué es legítimo enseñar y sobre los condicionamientos de esa legitimidad.

Asimismo tiene que saber trabajar en equipo, una forma de tomar conciencia de que también se aprende de los compañeros.
Pero hay algo básico en ese cómo enseñar y es lo que Helmhölz llamaba tacto, que puede asimilarse a sabiduría y prudencia. En un país como el nuestro, en donde se requiere intensificar las relaciones
entre escuela y comunidad, y en donde esas relaciones pueden ser tan diversas, es recomendable que el maestro tenga tanto la capacidad de la apertura como la de la prudencia. Tacto también quiere decir el estar a la altura de la tarea y cuidar de sí mismo y de los demás. Giordano Bruno decía que hay un placer que es superior a todos los demás: el placer de conocer. El deseo de conocer es un deseo que cuando se satisface produce aún más deseo, hasta el punto de que la emoción de conocer se convierte en el placer más grande que pueda imaginarse y en el que se abren siempre horizontes infinitos. Por eso es importante desarrollar un espíritu de indagación que nos mantenga receptivos al goce de la pregunta, una exigencia que de alguna manera tiene que construirse en una forma real de relación con el trabajo. En síntesis, el cómo fundamental es que el maestro aprenda todo el tiempo; que reconozca que tiene mucho que enseñar y mucho que aprender.


Nuestros interlocutores

La psicología del desarrollo, la sociología y la antropología ofrecen muchas pistas sobre a quién se le habla. Bernstein muestra cómo la escuela, al utilizar un “código lingüístico elaborado” con respecto al
“código restringido” que se maneja en la vida cotidiana, se convierte en un filtro social. En el lenguaje de la vida cotidiana cuentan el gesto y la ocasión y no se necesitan palabras para sustituirlos, mientras que el código elaborado implica una relación con lo escrito a la cual no han accedido todos los alumnos.

Bernstein ha comprobado que los sectores sociales más desposeídos manejan un código más distante del que se emplea en la escuela y que, por lo tanto, suponer que todos los estudiantes están en igualdad de condiciones frente al discurso del maestro es una gran equivocación. El maestro trata de ser justo y calificar a todo el mundo con la misma medida, pero cumple, sin darse cuenta, la tarea
de discriminar algunos sectores. El o ella tiene que partir de estas enormes diferencias y establecer un diálogo casi individual con los estudiantes, sin desconocer los aportes del trabajo grupal que contrarresta hasta cierto punto la fuerza discriminatoria de los lenguajes.

Cuando los maestros procuran reconocer las capacidades, los talentos e intereses de sus estudiantes, la imagen de la clase no puede ser otra que la de unas simultáneas de ajedrez. Es indispensable admitir que nunca habrá suficientes maestros y que es
necesario ampliar su número, sobre todo si se piensa que ahora el maestro no dialoga sólo con los estudiantes
sino también con la comunidad.

La escuela es, entonces, un lugar en donde aparece, se piensa y se convoca la comunidad. Y eso amplía el universo de los interlocutores con quienes el maestro repiensa el sentido de su tarea. Además, la escuela busca formar ciudadanos que van creciendo como individuos autónomos, capaces de ser productivos y de participar en decisiones sociales, individuos conscientes de su naturaleza social y capaces, por tanto, de dialogar. Asumir la pregunta de a quién se le enseña supone una extraordinaria sensibilidad por parte del maestro y una disposición y apertura que sólo se comprenden en la medida como se concibe el oficio de educador como una vocación que compromete la vida.

De los propósitos
Se enseña para hacer posible la apropiación y el disfrute de la riqueza
cultural, a fin de que los que aprenden puedan satisfacer sus necesidades materiales y simbólicas y puedan desarrollar su sensibilidad y emplearla para el goce de las creaciones humanas y para vivir y construir sociedad. En Colombia formamos para un Estado Social de Derecho. Tenemos que enseñar para la participación, para la solidaridad y para la construcción de una autonomía que sean coherentes con un ideal de justicia social.

El para qué enseñar es una pregunta difícil, que no puede responderse antes de una ineludible discusión entre maestros y sociedad en torno a los derroteros comunes que persigue la educación. Demanda comprensión de la enorme importancia que tiene la tarea del maestro, diálogo y disposición para construir colectivamente, pensamiento y reflexión sobre el tipo de sociedad que tenemos y que queremos. El del maestro es un quehacer que implica dedicación, disposición hacia el aprendizaje y la investigación
permanentes, disciplina y autocrítica para aprender y ampliar el horizonte de lo que uno es capaz de ver.

El maestro comprometido con su oficio da lo mejor de sí para formar personas con criterio, capaces de comprometerse. Sólo quien está comprometido con la pregunta puede formar personas capaces de comprometerse con la pregunta, sólo quien está comprometido con la búsqueda de la verdad puede formar personas que se interesen por buscarla.


(*) Carlos Augusto Hernández es docente de la Universidad Nacional de Colombia. Estudió Física y Filosofía. Ha investigado sobre educación durante muchos años, desde colectivos como el Grupo Federici, que en la década del ochenta se planteó interrogantes sobre el sentido de educar y la tarea del maestro, y en el proyecto Cucli, Cucli, que diseñó materiales educativos para Básica y Media. Ocupó la Vicerrectoría Académica de la Universidad Nacional, fue miembro del Consejo Nacional de Acreditación, pertenece a una colegiatura de la Universidad Nacional y el Icfes y es miembro del Consejo de Estudios Científicos en Educación de Colciencias. Desarrolló recientemente una investigación sobre el uso del video argumental en la enseñanza de las ciencias, que produjo cinco videos y un libro sobre la vida y la obra de Galileo Galilei. En la actualidad socializa dicho material con 50 maestros escogidos por la Secretaría de Educación del Distrito.

jueves, 7 de abril de 2016








El profesor como centro de masas.
                Claves del ABP en secundaria.


En educación secundaria existen dos tensiones opuestas la una a la otra. Por un lado, la presión curricular y la necesidad de cumplir los estándares que marcan las evaluaciones externas. Por el otro, la necesidad de un alumnado que quiere que los aprendizajes estén conectados con su vida real. Por absurdo que parezca, cuando gana el currículo, suele aumentar en el alumno esa sensación de distancia con la aplicación real. Y por el contrario, cuando la intervención docente se centra en los intereses del alumno, se nos acusa de estar dejando de lado los contenidos curriculares. Y en medio de esas dos tensiones, el profesor que, a través de las estrategias pedagógicas adecuadas, debe saber encontrar el punto de equilibrio.

En la revisión del capítulo del libro Project Based Learning: Rigor and Relevance in High Schools de Harada, Kirio y Yamamoto (2015) se presenta el Aprendizaje Basado en Proyectos (en adelante ABP) como una de las estrategias más potentes para encontrar ese "centro de masas". Según los autores del libro, ese punto de equilibrio se consigue gracias a que el ABP fomenta el desarrollo del potencial individual de los alumnos, les permite participar en la toma de decisiones y les da la posibilidad de profundizar en sus intereses dentro de una estructura curricular ya definida.

Los autores proponen programar este tipo de contenidos a través de un "diseño inverso". Esto supone partir de la idea de proyecto que satisfaga los intereses de los alumnos para luego crear relaciones con el currículo.
Algunas de las claves que los autores del libro proponen para que al ABP produzca aprendizajes rigurosos desde el punto de vista curricular y relevantes para el alumnado son las siguientes:

1.      Utilizar temas que motiven el pensamiento del alumnado, generando dudas que les empujen a investigar y a resolver los problemas que vayan surgiendo.
2.      Seleccionar aquellas ideas de proyectos que puedan satisfacer los resultados de aprendizaje y los contenidos marcados por el currículo.
3.      Identificar cuáles van a ser las habilidades y conocimientos previos del alumno para realizar el proyecto.
4.      Crear momentos de encuentro donde los alumnos puedan exponer sus progresos y sus logros parciales, de manera que el procesos u otros compañeros puedan evaluar y guiarles en los siguientes pasos a seguir.


5.      Establecer plazos, roles y responsabilidades, que incluso estarán expuestos en papel o a través de cualquier herramienta digital que nos ayude a gestionar proyectos colaborativos.


Fuente: Actualidad Pedagógica.

lunes, 4 de abril de 2016


Un profesor de Texas llama 'terrorista' a un alumno musulmán y sus compañeros bromean: 'Veo una bomba'

Waleed Abushaaban, de 12 años, asegura haberse sentido «molesto» y humillado, como si le pusieran en la esquina bajo «la mirada de todo el mundo»

Piden la expulsión de un profesor de un colegio de Texas (EEUU) por llamar «terrorista» a un alumno musulmán de 12 años en presencia de toda la clase. La petición comenzó a realizarla la familia del estudiante, que no se explica cómo pudo ser reprendido de esta forma después de que su hijo se riera cuando veía escenas de la película «Quiero ser como Beckham».

Esta grave acusación, que ahora se está investigando, provocó la burla de los compañeros de clase de Waleed Abushaaban que, al hilo de las incriminaciones del profesor, le dirigieron frases macabras como «veo una bomba». Abushaaban, que puso en conocimiento este hecho ante sus padres, asegura haberse sentido «molesto» y humillado, como si le pusieran en la esquina bajo «la mirada de todo el mundo».

Según las declaraciones del alumno al portal de noticias sobre Houston 'Khou', en clase estaban visionando la película «Quiero ser como Beckham» y tras reírse junto a sus compañeros con algunas de las escenas de la cinta, el profesor le amenazó: «Yo no me estaría riendo si fuese tú». Tras esto, Abushaaban le preguntó por qué, a lo que su profesor contestó: «Porque todos piensan que eres un terrorista».

El profesor, que impartía clases de Inglés y Artes del Lenguaje en el colegio 'First Colony Middle School' de Houston, está siendo investigado por la dirección del mismo al tiempo que la familia de Abushaaban exige la expulsión «permanente» e «inmediata» del docente. Sanción que cuenta con el respaldo del activista y líder del Nuevo Partido Pantera Negro en Houston, Quanell X, quien aseguró en 'Khou' que «ninguna religión debe ser faltada al respeto por cualquier empleado de escuela'.

Por su parte, el padre de Waleed, Malek Abushaaban, aseguró el mismo medio que »el hecho de que su hijo sea un musulmán no significa que quiera decir que es un terrorista. «Es un americano. Es tan estadounidense como cualquier otro. Él nació aquí (...)», añadió.


Según recoge el 'Daily Mail', el profesor alega en su defensa que sus declaraciones fueron hechas para tratar los estereotipos negativos. No obstante, el distrito escolar señala en un comunicado su repulsa frente a las acciones del profesor, que «no casan» con la sensibilidad adecuada que se espera de un educador.

Cortesía: ABC. INTERNACIONAL-